Un día en mi casa, entró un ratón. Y
eso causó una gran conmoción...
Pobre ratón ¿dónde te has metido? En
esta casa no eres bienvenido...
Grupo Mazapán.
Una mañana cualquiera, vino tu Narda a verte. Ella siempre entra por la puerta de la cocina porque de esa manera no tiene que golpear ni yo ir a abrirle...
El asunto es que ella me llama muy nerviosa: "Kathy!! Tiene lauchas!!" Y yo... que tengo qué?? Sí, me dijo, LAUCHAS... RATONES!! Yo pensé que estaba bromeando pero cuando fui a la cocina y vi aquellas repugnantes pelotitas negras repartidas a lo largo y ancho de todo el mesón de nuestra cocina, pensé...mmm... eso es .... caca de ratón?? La ignorancia de una persona de ciudad, cuando se va a vivir al campo, es abrumante. Yo, tu madre, que había vivido 23 años en un departamento, en el piso 18, jamás había visto un ratón, y menos su caca!! Así que yo todos los días limpiaba los mesones pensando que esas bolitas negras eran trozitos de pan tostado...
Comenzamos a limpiar y a seguir los rastros y nos dimos cuenta de que sólo en la cocina había caca. Ah bueno, y también descubrimos por dónde habían entrado el o los intrusos.
Ese mismo día, ya bien entrada la tarde, cuando ya tu padre se había ido a la universidad, estábamos sentados juntos disfrutando tú de tu siesta y yo de internet (con una mano, porque con la otra te afirmaba). Cuando te despertaste, comenzamos nuestra rutina diaria: sintonizar en la tele C.S.I, encender la estufa, poner el agua a hervir y cerrar todas las cortinas de la casa. Y partimos, pues, en nuestro recorrido. Cuando estábamos cerrando las cortinas del comedor, sentí un leve golpeteo en el piso.... y cuando miro.... OH OH!!! UN RATÓN!!! Era un ratoncillo pequeño, gris, de cola no muy larga, que corría despavorido .... HACIA LOS DORMITORIOS!!!!
Dios mío, te abrazé tan fuerte que casi te ahogo. Muy nerviosa, llamé a tu padre por teléfono y le expliqué la situación... ante lo cual el respondió: "Síguelo. No lo pierdas de vista".... Okay, este hombre cree que yo no tengo nada más que hacer que espiar a un animalejo.... pero eso hice, hasta que el muy maldito se escabulló por entre los muebles y desapareció en la oscuridad.
Contigo en brazos, la respiración acelerada, los nervios de punta..... me entregué a las circunstancias y continué con mi rutina, esta vez contigo PEGADO a mí. Usualmente te dejaba en tu cochecito por un momento mientras me tomaba mi café (para no quemarte) o mientras preparaba tu baño. Esta vez, no quise dejarte en ningún lugar, por miedo a que estuviera sucio o peor, ocupado por alguno de nuestros indeseables convidados de piedra. Hasta cociné contigo en mis brazos!! Recuerdo que hice caracoquesos (sí, con salsa de queso y salchichas, y todo!!) con una mano. Mira, si hubiera podido flotar lo hubiera hecho, con tal de no tocar el suelo...
Cuando llegó tu padre en la noche, le expliqué que no podíamos quedarnos en esas condiciones y me dijo que no me preocupara, que al día siguiente lo íbamos a solucionar, yo le insistía que no que había que irse de la casa por unos días para desinfectar... pero él me decía que para qué si era tan sólo un inocente ratoncito... y que si le dejábamos la puerta de la cocina abierta, probablemente se iba a meter ahí que era, al final, dónde le gustaba estar. Y con esa explicación, nos fuimos a dormir los tres en la cama grande.
Nunca pensé que, apenas apagada la luz, la fiesta ratonil empezaba. Al día siguiente, me levanté a preparar el desayuno. No había caca en la cocina.... y pensé.. bah... tal vez el ratón se fue!! Cuando empezé a recorrer la casa para abrir las cortinas, me encuentro con la sorpresa de que el ratón había invitado a todos sus amigos ratones y habían hecho samba y canuta en nuestra casa!!! Detrás de una mesa encontré un cerro de caca y los restos de una plantita seca de trigo que yo tenía de la semana de Cuaresma, que al parecer había sido el plato de fondo para mis queridos "invitados". Los cigarrillos de Rodrigo estaban mordisqueados sobre la mesa de arrimo. Sí, mascaron tabaco y todo los muy insolentes!!! Se metieron en los closet de ropa, en los cajones de tu papá, en el baño, Y DEJARON CACA AL LADO DEL MOUSE DEL COMPUTADOR!!! Tal vez creyeron de verdad que el mouse era una especie de "amigo robotizado"...
Pero lo más absolutamente increíble de todo, no fue que TODA nuestra casa fue recorrida por los bichos estos, si no que además, durmieron cómodamente..... EN NUESTRA CAMA.....CON NOSOTROS!!!!! Con la cara desfigurada por el asco y la impresión, miré cómo había caca en la almohada, y en el velador..... y pensé... bueno, después de este abuso de confianza, me declaro en guerra. Agarramos todas nuestras cosas y nos fuimos a la casa de tus abuelos, frente a la nuestra, y organizamos un raticidio como primera y única estrategia en esta guerra sucia entre los ratones y nosotros. Y bueno, ganamos. Los ratones se fueron, y nosotros pudimos regresar a nuestra casa.
Moraleja: Cuando veas pelotitas negras en el mesón de tu cocina, y NO has tostado pan.... míralas dos veces....
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