Mostrando entradas con la etiqueta apego. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta apego. Mostrar todas las entradas

sábado, 8 de noviembre de 2008

Nostalgia de una primera vez



Creo que he sido muy audaz. Porque desde que te sentí en mi guatita decidí que jamás iba a perderme ni un minuto de tu vida. Eso no quiere decir que seré tu sombra o que te seguiré como una sicópata... pero mientras seas mi pequeño y dependas de mí, te disfrutaré cada momento.

Así fue como construí para tí la fortaleza más segura. Tú sabes que si me necesitas, ahí estoy, inmediatamente, sin excusas, sin esperas. Tú sabes que si quieres dormir conmigo, eres bienvenido. Sabías que tenías tu teta hasta que tú quisieras, y así fue. Sabías que jamás te iba a dejar llorar solo, y así fue, aunque muchos me dijeron que te "malcriaba".... y el tiempo me dio la razón, porque hoy eres un sol. Sabes que nada de lo que hagas, jamás, me hará negarte el amor y la comprensión que necesites.

Me propuse grabar en mi memoria y en mi corazón cada momento, malo y bueno. Esas noches sin dormir, cuando llorabas y nada te calmaba, esos momentos de soledad, cuando el cansancio y el sueño me abrumaban y la paciencia se me agotaba..... esas noches las dediqué a tí, mientras pensaba que yo había elegido pasar esos momentos contigo y elegí disfrutarlos en vez de lamentarme. Porque esos momentos NUNCA VOLVERÁN!!!

Cuando naciste, las primeras noches, hacías un ruidito muy agudo, como ratoncito... lo recuerdo vívidamente. Duró sólo 3 o 4 días. Pero yo lo recuerdo, porque cuando ocurrió yo estaba presente en cuerpo y alma, conectada contigo, pendiente, comprometida, consciente de tí y tu presencia. Y recuerdo el olor de tu cabecita, ese olor inconfundible, y te olía como una loba debe oler a sus cachorros, mientras guardaba silencio, porque quería escuchar tus ruiditos.

Recuerdo la primera vez de todo. Todas tus primeras veces, todo lo que he vivido junto a tí. Y el tiempo pasa tan rápido. Y siguen habiendo primeras veces, sin duda quedan muchas más por venir. Pero la primera vez que más me gusta, es aquella cuando me dijiste que me amabas... yo estaba triste, muy triste, y sentía que la esperanza me abandonaba... y te abrazé fuerte mientras me hacías esos masajes que tú haces en mis orejas... y entonces te pregunté: tú me quieres, verdad? Y tú, muy seguro, fuerte y claro, respondiste: MAMÁ, AMO!!!!!!!

Creo que es la primera vez que me sentí realmente amada. Y te amé aún más que cuando te vi, por primera vez.

viernes, 1 de agosto de 2008

Quiebre


Ay cometí tantos errores, tantos errores he cometido...... Pero quién aprende, si no, si no se ha caido.....?
Naciste maltratado, moreteado, casi sin respiración. A mi me invadieron el cuerpo, las entrañas completas, con manos y fierros, para ayudarte a salir. No pudimos estar juntos desde el comienzo, sólo un instante, que para mí fue un segundo nada más..... No te ví si no hasta muy tarde. Yo estaba muy débil, con mucha fiebre y mucho dolor. Pero no hay excusa, debí luchar para que te dejaran conmigo!!!

El regreso a nuestra casa fue un momento kodak. Estaba tu tío Pedro esperándonos, esperándote. Venías envuelto en un saquito azul, dormido, totalmente inocente y puro. Qué lindos son los bebitos recién nacidos, tan tranquilitos, tan quietecitos.... si..... claro.... espérate no más que a la semana de haberme enseñado tu lado dulce apareció "la sombra" como diría la Gutman. Una noche cualquiera empezaste a llorar y no paraste más!! Yo no sabía qué hacer, te daba el pecho, te paseaba, te botaba los chanchitos, te cantaba y nada de lo que hacía resultaba contigo, niño, qué te pasaba??? Hoy entiendo que en tí se materializaron mis miedos y mis inseguridades.
Las mujeres creemos que la preparación para el parto es lo único que hay que tomar en cuenta. Cuánto me arrepiento de no haber leído más sobre puerperio y crianza!! Sólo leí sobre lactancia y nada más!! Bueno, sobre el embarazo también, lo leí todo, todito. Uno entra en un estado como de egoismo al principio, es un "yo estoy embarazada" y es todo sobre "lo que le sucede a MI cuerpo mes a mes" y ya cuando empieza el feto a aparecer en las ecografías empieza la preocupación por este "otro" dentro de uno, pero siempre desde el YO, osea es MI feto, MI placenta, MI útero.... No tuve yo una conciencia de que tú eras OTRO y que debía pensar también en tí, en tus necesidades y tus exigencias. Yo pensaba en mí, en cómo iba a dejar de dormir, cómo iban a crecer mis pechos, cómo iba a engordar, cómo lo haría si eras un niño difícil, cómo le haría yo, yo, YO, yo, yO..... ¿YO? Ja! qué "YO" ni que nada!! Todo es sobre tí ahora, siempre lo fue.

Hoy entiendo, hijo, que prepararse para recibirte no fue tan sólo hacer un baby shower, comprar cunita y cochecito (que hoy están de adorno), comprar ropita, decorar tu habitación.... Pero gracias a Dios, tu madre (yo) es una mujer muy curiosa y muy "ilustrada" (JA!) y me salvé de un quiebre mayor gracias a que recurrí a la información adecuada. Quiero que sepas que sentí muchísima pena, mucha soledad. Las primeras semanas fueron tan confusas, tan caóticas, tan extrañas. Todos los días a eso de las 7 de la noche me bajaba una angustia terrible porque venía la noche y tú no ibas a dormir.... tal vez tú te ponías nervioso al sentirme así enredada. Perdóname por no conectarme contigo pero es que pequé de arrogante al pensar que tú eras un mocoso tan chico que no entendía nada. Hoy sé que eras un pequeño dios venido de la pureza y con la sensibilidad afinada al máximo, capaz de vibrar en otro nivel, en otra frecuencia, desde la cual eras capaz de percibir todos mis sentimientos y expresarlos en ese llanto interminable que yo no supe comprender.

Justo cuando el quiebre era casi total, apareció la Nina. Mi abuela. Tu bisabuela. Ella venía tan calmada y relajada que con sólo tomarte en sus brazos tú dejabas de llorar y caías inmediatamente dormido. Yo realmente no comprendía CÓMO..... Cómo pude estar tan ciega?
Tu bisabuela me enseñó muchas cosas valiosas y me mostró otras con las que hoy no estoy de acuerdo, pero qué va, no puedo estar de acuerdo con todos!! Cuando ella se fue, pensé que me iba a venir abajo de nuevo. Por aquel momento ya estaba empezando mi camino, el buen camino, en las buenas lecturas y encontré un texto de J. Liedloff que hablaba de la total ausencia de cólicos y llantos en lactantes que eran constantemente cargados por la madre, comprobado por un estudio hecho en la observación de las mujeres de la tribu no sé cuánto, de no sé dónde. Da lo mismo. Y pensé.....será? Entonces compré una pequeña mochilita y desde ese momento te cargué pegado a mi todo el día. Y nunca, nunca más volviste a llorar. Porque volviste donde nunca debí haberte sacado: a mi cuerpo. Y lo que se había quebrado, se volvió a juntar. Todo tomó sentido. Volvimos a ser uno. A veces tu padre también te cargaba en la mochilita, y fuiste uno con él. Ambos fuimos uno contigo, todos fuimos uno con todos, porque somos al final 1, los 3.