miércoles, 13 de agosto de 2008

Te llevo para que me lleves


Dimos tantos paseos juntos, Max mi pequeño. Te llevaba conmigo, pegado, a caminar y a recorrer el campo, la ciudad, la playa, el mundo. Para tranquilidad de aquellas madres que se dejan abrumar por los "consejos bien intencionados" mi espalda no se enchuecó y no me salió ninguna joroba... Al contrario, me siento hoy más alta, más confiada y mucho, mucho más musculosa...
Fui madre cangura y koala por mucho tiempo, y aunque aún sigues viajando conmigo o con tu padre en brazos, ya no es tu prioridad como antes. Hoy prefieres recorrerlo todo por tí mismo, corriendo, saltando y bailando por todos lados.
Debo confesarte, mi amor, que en un comienzo yo pensaba que estabas más cómodo en tu coche o en tu cuna, pero hoy me siento tan orgullosa de haber escuchado mejor mis instintos (los mismos que me llevaron a investigar hasta encontrar las respuestas que me reconfirmaran que no estaba loca por querer llevarte siempre conmigo) y estoy feliz de haber sembrado en tí la semilla de la confianza, porque hoy estoy ya cosechando el fruto de tu independencia, aunque eso me signifique un pequeño dolor, pero un dolor feliz . Que por qué me duele? Bueno, pues por que cada día que pasa eres menos mi bebé... y llegará el momento en que ya serás todo un hombre y ya no querrás estar más conmigo. Estos pensamientos son muy egoístas, lo sé, pero que venga cualquier otra madre a decirme que jamás los ha tenido!! Pero no eres mío, eres de la vida. Yo sólo tengo que cumplir con mi labor de amarte, dulce labor, y guiarte por el camino. Y así como yo te he llevado en mi vientre y luego en mis brazos, tú me has llevado por el camino de lo desconocido, me has hecho conocer partes de mí que no sabía que existían y has despertado en mi alma lo que estaba dormido, me has llevado al encuentro conmigo misma, con mis más oscuros y felices recuerdos. Hicimos un pacto tú y yo: yo te llevo, para que tú me lleves.

No hay comentarios: