La última
entrada escrita en este blog contenía un relato más bien triste y sombrío, sin
embargo con un final esperanzador: todo va a estar bien. Bueno, muchas cosas sucedieron
luego de ese noviembre de 2016. A los pocos meses quedé embarazada, y tuvimos a
nuestro bellísimo Gabriel, que nació el 18 de noviembre justo un año después de
mi gran pena. De todas formas no me olvido de mi pequeño ángel. Siempre en mi
corazón.
El 2017 nos
sorprendió con la noticia de Paulo se había ganado la beca para hacer su
doctorado en Australia, algo en lo que no había puesto muchas expectativas para
ser honesta, pues pensé que con tremendo familión no le daban la beca jamás.
Pero se la dieron! Y así fue que comenzó un período de desenlace en el cual desarmamos,
guardamos, vendimos y regalamos muchas cosas. Dejar la casa de Nalcahue fue un
hito para mí, pues realmente fui muy feliz en ese lugar, siento que allí fue donde
pude construir las bases de mi familia y donde logré de todas maneras la estabilidad.
Luego de dejar San Felipe, pasamos unas semanas en Algarrobo (donde el tiempo siempre
vuela, para mi pesar) y el 29 de diciembre nos vinimos a Australia.
Ya cumplimos un
mes aquí, y puedo decir que me siento completamente en casa. Puede ser porque
es muy parecido a Lynnwood, donde vive mi familia, y donde he estado ya varias
veces, por lo que no hubo choque cultural. Lo único que fue toda una novedad
para nosotros, fue el tamaño de las arañas y la fauna existente, en todos
lados, y a la que todos aquí ignoran con tremenda naturalidad. Nosotros,
obviamente, a cada bicho que vemos le sacamos fotos y los miramos como si
estuviéramos en el zoológico. Pero ya se nos pasará. No sucede nada de lo que
la gente cree, no hay serpientes en los WC, no hay arañas gigantes dentro de la
casa (afuera en las plantas sí, pero no se mueven de ahí y las telas de araña
son del tamaño de un auto) tampoco andan los canguros por la calle ni hay koalas
en los árboles. Tampoco hay 48 grados de calor. Hace mucho calor, pero para
alguien que viene de San Felipe no es mayor tema. Los pájaros son fascinantes,
los hay de todos tipos y colores. Los más comunes son los cuervos. Pero los que
más nos han gustado son las cacatúas, que chillan fuerte y son todo un
espectáculo. Sin embargo lo que no deja de asombrarme son los zorros voladores,
que apenas se va el sol empiezan a volar y a ir de árbol en árbol y cuando ya
cae la noche vuelan todos juntos y a nadie le llama la atención, como si fueran
palomas, y para mí siguen siendo murciélagos gigantes volando sobre nosotros y
es espectacular. Y luego están los possums, que son unos marsupiales que más
bien parecen ratas del porte de un gato.
Max casi toca uno
la otra noche, por ir pajareando. Veníamos de vuelta de Southbank donde fuimos
a ver los fuegos artificiales por el día de Australia. Me encanta ir a
Southbank!! Es un lugar muy agradable, a orillas del río Brisbane. Tiene de
todo para ser feliz: parques maravillosos, jardines japoneses, pagodas,
restoranes, zonas de picnic, música, museos, piscina pública (con arena de
playa y que está abierta hasta las 10 de la noche!! Con agua tibia y harto
cloro) y tiene una vista espectacular de la ciudad (la City como le llaman
aquí) y un largo camino para ir en bici, caminando, en scooter o simplemente
para sentarse por ahí a mirar los alrededores. En los parquecitos hay asaderas eléctricas donde la gente hace sus asaditos (en las plazas también hay, en todos lados!!) y las personas realmente disfrutan todo, uno puede ver un día lunes a las 5 de la tarde a la gente sentada tomando vino o cerveza (o espumante y en copa!!) disfrutando y celebrando la vida. El calor casi no se siente, me
imagino que por estar a orillas del río, y siempre hay una brisa fresca y
agradable. Me encanta que uno puede ir con la familia e instalarse a comer un
picnic, llevar tus cosas, dejarlas ahí para ir a nadar y volver y encontrar efectivamente
todo ahí. Me liberé de ese miedo tan chileno de que me van a robar o me van a
sacar el celular. Aquí la cultura existe y la gente cuida lo que tiene y lo
respeta, así como existe el respeto y la tolerancia por los demás. Hay personas
de todo el mundo, la gran mayoría asiáticos e indios. Max ha visto mujeres con
burka y ha quedado impactado.
No hemos ido a
muchos lugares más que a Southbank varias veces y a parques y centros
comerciales. Las dos primeras semanas las pasamos buscando un lugar para vivir
y fue bastante duro pues no tenemos auto aún, y caminar con los niños y el tremendo
sol sobre nosotros fue toda una experiencia. A Max todos los lugares le gustaban,
siempre entraba a uno directo a buscar la que sería su pieza. Pero Paulo y yo buscábamos
un lugar que estuviera cerca del colegio de Max (el cual desde Chile ya
habíamos escogido) y bueno, cerca del centro comercial que es donde está todo: por
fuera la estación de buses y dentro el supermercado, la biblioteca, la farmacia,
la verdulería además de todas las tiendas, cine y restoranes y todo lo que hay
normalmente en un mall.
Encontramos una
“Unit” que es como le llaman aquí a los departamentos, aunque igual hay
departamentos, pero no logro entender la diferencia. La cosa es que nos gustó
esta unit en la avenida Underhill, justo frente al centro comercial y a la
vuelta del parque. Además venía amoblada por lo que no tendríamos que comprar
casi nada para armar casa. Aplicamos y, después de una semana de incertidumbre,
nos aceptaron y aquí estamos ya instalados y felices.
Max y Paulo
comenzaron al poco con sus actividades pero aquí la vida es relajada entonces
paso poco tiempo sola con Gabriel. A las 4.30 de la tarde ya la gente sale del trabajo
y a esa hora cierran las tiendas del centro comercial, excepto el supermercado.
Es raro ir al mall a las 5 de la tarde y ver todo cerrado. Pero cuando está
funcionando, la gente circula con toda normalidad con un carro del supermercado
lleno de mercadería (todo en bolsas reciclables, rara vez veo gente con bolsas
plásticas) y uno se puede meter a otra tienda con el carro y seguir comprando y
no pasa nada. Gracioso es que toda circulación es al revés: uno va por la
derecha y viene por la izquierda en Chile, aquí es para el otro lado, lo mismo
en las calles, y los autos con sus manubrios en el asiento que para mí es del
copiloto… algo que ha hecho que no me apure comprar auto, la verdad me da un
poco de ansiedad tener que manejar con todo al revés.
Pensábamos
poner a Max en el colegio que corresponde al sector donde vivimos, el
Indooroopilly State High School, pero no cuenta con un inglés fluido como para
enfrentar la educación media. Así que nos mandaron a Milpera High School que es
un colegio especial para niños inmigrantes. Obviamente, y como el chiste, Max
se encontró con otro niño chileno, Vicente, y ya el domingo tenemos junta con
su familia para conocernos y formar lazos y redes. Ya lleva dos días de clases
y todo va bien, se supone que debe estar ahí por un año y luego puede volver al
otro colegio. Me intriga el momento en que escuche a mi hijo hablando inglés fluido,
me produce una ternura muy grande, verlo crecer y lograr estas habilidades me
llena de orgullo. Pero lo que más me fascina de mi hijo, es su capacidad de
adaptarse al cambio, su resiliencia, su paciencia y su manera de ser tan
comprensiva y sensible. Por supuesto que a veces no lo soporto y me aburre con
sus preguntas como “hasta qué hora vamos a estar aquí?” “me quiero ir” “estoy
aburrido” etc y como cualquier adolescente, ya me cabrean sus audífonos y su aislamiento
en su pieza. Sin embargo no tiene malos modos y siempre que se lo pido me ayuda
con Gabriel, juegan mucho, y se aman. Y ha mostrado tan buen actitud frente a
todo este cambio, incluso ha logrado gran independencia en cosas que yo jamás
pensé ver tan pronto, como que va a comprar o va a la biblioteca solo. Una vez
le dije la vergüenza le da a los que roban o hacen algo malo, hablar poco o mal
inglés no es motivo de vergüenza. Tú vas y te comunicas de la mejor manera que
puedas, con palabras sueltas, con gestos, con miradas, la gente te va a
entender, y nadie se va a reír de ti. Y si no logras hacerte entender yo puedo
ayudarte. Qué es lo peor que puede pasar? Y se ha lanzado de tal forma que ya
la próxima semana empezará a irse solo al colegio. Lo veo con mucha seguridad,
con más desplante. Poco va quedando del niño tímido, y aunque ya va a cumplir
12 años dentro de pocas semanas, es un grande. Claro para mí siempre será mi
truchi trululú.
Mi Paulito está bien, feliz, totalmente australiano. Para un hombre como él, hiper correcto y culto, vivir en un lugar donde los horarios y las culturas se respetan es estar en el cielo. Pero más allá de eso, lo veo feliz de estar cumpliendo un sueño, una meta, lo veo con esa satisfacción que da el poder cumplir ese proyecto que, hasta hace un años atrás, no era más que una idea, un sueño, una posibilidad. Supongo que una vez que empiece de lleno con su programa de doctorado andará más ocupado y quizás estresado, pero siempre feliz y preocupado por su familia, como siempre.
Mi Paulito está bien, feliz, totalmente australiano. Para un hombre como él, hiper correcto y culto, vivir en un lugar donde los horarios y las culturas se respetan es estar en el cielo. Pero más allá de eso, lo veo feliz de estar cumpliendo un sueño, una meta, lo veo con esa satisfacción que da el poder cumplir ese proyecto que, hasta hace un años atrás, no era más que una idea, un sueño, una posibilidad. Supongo que una vez que empiece de lleno con su programa de doctorado andará más ocupado y quizás estresado, pero siempre feliz y preocupado por su familia, como siempre.
Y yo… bueno yo
estoy feliz, contenta de ver a mi familia marchando y viviendo la vida en otra
frecuencia, disfrutando la felicidad que dan los nuevos comienzos, y por
primera vez construyendo sobre bases sólidas y no sobre algo destruido. Estoy
gratamente sorprendida con mis hijos, que han resultado ser dos seres humanos
maravillosos, sanos, alegres, simpáticos, buenos del alma. Gabriel es un loquillo,
que le sonríe especialmente a las mujeres grandes (le gustarán viejas, igual
que al padre) y se gana la mirada de todos como le dijeron el otro día “Beautiful
big Brown eyes” (hermosos y grandes ojos cafés) (a la madre, dicho sea). Es un niño maravilloso, y no puedo esperar a verlo crecer y convertirse en una gran persona, un gran niño.
La vida dio
millones de vueltas, para que vean los que conocen mi historia, Millones. Y
como conversaba hace un tiempo con mi querida amiga Carmen Paz, siempre hay
esperanza, siempre hay un nuevo comienzo cuando uno quiere. Ahora solo queda
disfrutar estos cuatro años, crecer aún más, lograr otras metas y luego plantearse
nuevos proyectos. Por ahora, no cuento nada más. Ah y para los que me preguntan
chistosamente “y los canguros?” les cuento que comimos hamburguesas de canguro
el otro día. Ni un brillo. Una vaca más.
Aussie, aussie,
aussie!!!







4 comentarios:
Siento tu felicidad en el relato... disfruta como bien sabes hacerlo y aprovecha que 4 años pasarán volando.
La vida tiene cosas buenas para ti.
Pero que maravilloso fue leer tu historia y saber lo feliz que estas con tu familia en este nuevo hogar. Sigan disfrutando de la vida que es hermosa más aun cuando se van cumpliendo tus sueños ��besos a los 4.
Good stuff, funny and insightful and sincere.
hola, nos acaba de pasar lo mismo con el indooroopilly state high school y nos lo han mandado a milpera, que tal es el colegio? esta contento tu hijo con la escuela?
Un saludo
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