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martes, 25 de noviembre de 2008

Ponencia de la Dra. Monica Tesone en el último congreso de pediatría

Esto me llegó gracias a la lista LacMat, y me parece pertinente compartirlo:

Mesa Redonda: Controversias en Lactancia MaternaTema: Consecuencias psicológicas del colecho
Autor: Lic. Mónica Tesone
Fecha: 2 de octubre de 2008 (*para los que alegan que mis argumentos "pueden no estar actualizados")

Los estudios científicos demuestran que dormir solos no tiene beneficios. No produce independencia, competencia social, sentimientos de autoestima, capacidad de enfrentar el stress, ni mayor identificación sexual. Por el contrario está demostrado que el colecho aumenta la independencia y mejora el desarrollo psicológico de los niños. Un estudio de Lewis and Janda concluye que los chicos que nunca durmieron con sus padres eran más difíciles de controlar y menos felices, tenían más berrinches, y eran más miedosos que los que siempre durmieron en la cama de sus padres. Las conclusiones de un estudio de Crawford son que los varones que colecharon con sus padres tenían mas alta autoestima, experimentaban menos culpa y ansiedad y tenían sexo con más frecuencia. Y en las mujeres el colecho se asoció con menos incomodidad con el contacto físico y en relación al afecto cuando eran adultas.El colecho entre otros efectos fisiológicos tambien mejora la estabilidad respiratoria, la oxigenación, la termorregulación, provoca despertares sincronizados con la madre, disminuye las fases profundas del sueño, aumenta la prevalencia y duración de la Lactancia Materna y la producción de leche, y aumenta las horas de sueño de las madres que amamantan.Por el contrario la separación precoz puede producir modificaciones importantes en la predisposición al sufrimiento de patologías inducidas por el estrés, ya que el estrés y por consiguiente el elevado nivel de cortisol, es capaz de matar neuronas de los cerebros en formación de los bebés.

viernes, 17 de octubre de 2008

Bendita independencia

Una amiga me ha preguntado si ya puede poner a su hijo de 10 meses a dormir solo en su pieza, y no supe muy bien qué responder pues yo aún duermo con mi Truchito que ya tiene el doble de meses que el hijo de mi amiga. Lo máximo que he hecho es dejarlo en su cuna (al lado de mi cama) cuando necesito un poco de "espacio" y no pasa nada... aunque a veces sí despierta y pide que lo pasemos de nuevo con nosotros a la cama grande.

Si preguntan mi opinión, es complicado pedirle a un niño pequeño que ha estado toda "su vida" cobijado y amamantado a demanda, durmiendo con los padres y paseando en brazos, que de pronto se "independice" y se vaya a dormir solo en su habitación. No creo que el niño este preparado para eso, porque no sólo es difícil para él expresarse (puesto que no maneja bien el lenguaje verbal) si no que comprender sus propios sentimientos y canalizarlos. Es por esto que simplemente lloran cuando algo les inquieta o hacen una rabieta.

Ahora, siempre es muy personal la desición de dormir o no con los niños. Por supuesto que no a todos nos gusta compartir nuestra cama y probablemente no todos tenemos las mismas necesidades y eso debe respetarse, sin duda, así como también debe ser respetado el niño a quien con mucho amor, paciencia y tiempo, se le debe explicar que es posible que tenga que dormir en una pieza para él solo.

Lo que yo haría, si me viera es esa situación, sería ir muy lentamente promoviendo el cambio. Tal vez empezaría por hacer la habitación muy extremadamente divertida y hermosa, atractiva, de colores lindos... etc. y pasaría con el niño mucho tiempo allí para que se familiarice con el entorno y lo sienta como "suyo". Luego partiría dejándolo dormir allí la siesta, por ejemplo, y explicarle siempre que esa será su habitación y que puede sentirse seguro y tranquilo de que, en caso de que necesite a sus padres, ellos vendrán en seguida.

Y bueno, en este ir de a poco supongo que con el tiempo el niño podrá, eventualmente, empezar a dormir ahí por la noche con el compromiso de que los padres irán a verlo si llora y POR NINGUN MOTIVO DEJARLO LLORAR SOLO!!!! Tampoco pienso que sea buena idea negarle la cama de los padres si lo pide. Puede ser que en un principio el niño pida volver a la "cama grande" algunas veces y no creo que sea buena idea negárselo. Y con el tiempo y mucho amor, puede que este cambio sea bien recibido, siempre que haya sido hecho con respeto y paciencia. Quisiera poner especial énfasis en el hecho de que estos cambios requieren de mucho compromiso paternal, no hay recetas mágicas y los cambios no surgen de un día para otro. A veces ni siquiera en un mes…

No estoy segura de estar dando un consejo científicamente comprobado, simplemente hablo desde mi corazón de madre y es, probablemente, lo que yo haría. Así como la lactancia y el control de esfínteres, el sueño como proceso evolutivo pasa por etapas y estas deben ser respetadas. Toda “intervención” para provocar un cambio debería ser PAULATINA y no radical.

Debo agregar que a mis 30 años y después de, supuestamente, superada mi etapa de apego a la hora del sueño, igual me gusta dormir acompañada... y creo que a todos los adultos nos gusta!!! Por que no iba a gustarle a un niño?

Ojala mi amiga cambie de opinión... :)

lunes, 4 de agosto de 2008

Entrevista a Carlos González

Esta entrevista la conseguí desde los archivos del desaparecido Club de la Teta.

Carlos González: colecho
«Mimar no es malcriar»


Es bueno que los niños duerman en la misma cama que los padres.
Eso es lo que vino a decir el miércoles al CC Sant Oleguer el pediatra barcelonés, partidario del
colecho y autor de «Bésame mucho. Cómo criar a tus hijos con amor», Carlos González Rodríguez, 43.

-El País acaba de publicaba el martes un
artículo muy documentado sobre la
inconveniencia de que los niños duerman en
la misma cama que los padres.
-Lo sé. Está lleno de errores.
-Cuáles.
-Habla de los pediatras Ferber y Lozoff y puedo
asegurarle que Ferber nunca ha estudiado el
co-sleeping o colecho.
-¿Y Lozoff?
-Lozoff sí lo ha investigado y no está en absoluto en contra.
-Dicen que el colecho es norma cultural en algunas civilizaciones.
-En Japón por ejemplo. Lo vemos cada dia en la serie televisiva Shin Chan.
-¿Y duermen mejor los niños japoneses?
-Duermen cuatro veces mejor que los niños americanos de raza blanca.
-¿Cómo se soluciona un problema de sueño infantil?
-Es que el problema de sueño no existe. Si te lo metes en tu cama el niño dueme como un
bendito. El problema sólo existe cuando los padres dicen que existe.

-Pero luego el niño sigue viniendo a la cama de los
mayores.
-¿Y qué? ¿Por qué ha de ser eso un problema?
-Dicen que crea falta de autonomía en el niño.
-El 40% de los niños suecos duermen en la cama de sus
padres y te aseguro que el 40% de los suecos adultos no
sufren falta de autonomía personal. Pero si hasta dicen
que condiciona la talla.
-¿Y no?
-¡Por el amor de Dios! Yo no creo que los suecos sean
bajitos.
-La responsable del sueño del hospital Gregorio
Marañón, Rosa Peraita, hace otra acusación más grave:
«el colecho puede provocar abusos sexuales».
-Otra tontería.
-O sea que no.
-Es como si dijeran que las madres no bañen a sus hijos porque pueden abusar de ellos. Es
absurdo.
-¿Sus hijos durmieron con usted?
-El mayor poquito pobre porque como éramos jóvenes e ignorantes lo pusimos a dormir por
separado y, por supuesto, fue un desastre.
-¿Tiene más?
-Con las dos pequeñas ya no caímos en la trampa, las pusimos en la cama desde el
principio, durmieron la mar de bien y ahora duermen solas. Pero no me gusta hablar de mi
caso personal.
-¿Hasta que edad deben dormir con los padres?
-Hasta que el niño acaba yéndose por sí solo o se deja convencer. Eso pasa a los 3 años, 4,
5...
-¿Le convences con nanas y cuentos?
-Pues sí, pero eso no dura más allá de los 7 años aproximadamente.
-¿El colecho dificulta las relaciones sexuales entre la pareja?
-No porque aunque nuestra cultura asocie mucho cama con sexo, esas dos cosas no tiene
porque ir juntas. El sexo se puede practicar en otros lugares y a otras horas.
-O no.
-Pero es que colecho tampoco significa necesariamente que el niño esté dentro de la
cama, sino también en una cunita al lado o en un colchón al suelo al pie de los padres.
-¿La norma es no dejarles llorar nunca?
-La idea es que los niños nunca lloran para fastidiar. Lloran porque sufren. Y tu, si puedes,
debes aliviar ese sufrimiento.
-Parece lógico.
-Es como si tu llegas a casa y te encuentras a tu mujer llorando desconsoladamente. Será
que le ha pasado algo gordo, ¿no? Intentarás consolarla.
-«Llorar ensancha los pulmones».
-Un tópico extendidísimo. Pero yo jamás he oído a ningún neumólogo recetar el llanto. A
los fumadores les iría muy bien.
-«Este niño sabe arameo».
-Sí y latín. ¿Pero cómo va a fingir el llanto una criatura de seis meses, hombre?
-¿De dónde salen pues esos tópicos?
-Vivimos en una cultura que nos prohibe coger a los niños en brazos, dormirlos en brazos,
meterlos en la cama, acariciarles demasiado, mecerlo, cantarles en la cuna. Nos
prohibimos todo lo agradable.
-Para educarles.
-Pero es que mimar no es malcriar. Son conceptos totalmente distintos.
-O sea que si le da la pataleta histérica en el súper, hemos de comprarle los diez
paquetes de donetes.
-Por supuesto que no. Hay que negarle ciertas cosas, pero se puede hacer con inteligencia,
cariño y distrayendo su atención a otra cosa. Para eso somos mayores que él.
A veces no lo parece...

EL ANTI-ESTIVILL
Los pediatras parece que jueguen a ver
quién publica el libro de más éxito. El
de González es exactamante la antítesis
del método Estivill y su «Duérmete
niño», tan en boga hace pocos años.
«Nuestras contradicciones son
normales, dice González, poque ni él ni
yo hablamos en nombre de la ciencia. Sólo
damos nuestra opinión».
Reconoce que sólo conoce a Estivill de
vista y añade que «no creo que
tengamos que llevarnos mal. Florentino
y Laporta también comen juntos y no
pasa nada».

domingo, 3 de agosto de 2008

Cuando está la luna, sobre el horizonte....

"La única cosa que conocemos de la naturaleza humana es que
cambia."
Oscar Wilde

Una de las cosas que más nos complicaba a tu padre y a mí, era que "no dormías". Como chiste, el pediatra nos preguntó en una ocasión "cuál era tu happy hour"... yo pensaba ¿qué querrá decir con eso? Y claro, el doctor nos explicó que, al comienzo de sus vidas, los bebés tienen horas fijas en las que se ponen muy inquietos y lloran, lloran, lloran. Y no duermen. Y estas horas son, supuestamente, coincidentes con la hora de dormir. Nosotros contestamos que tú llorabas mucho entre las 9 de la noche y las 3 de la mañana.... non stop!

Cometimos, otra vez, muchos errores. Como darte agua de melissa.... o de apio... o incluso dejarte llorar solo en tu cuna. Suerte que eso sucedió sólo una vez y luego me encontré con la respuesta que andaba buscando: tú necesitabas nada más que amor, teta y colecho. Y aunque durante tus primeros 6 meses dormías en una cunita junto a nuestra cama, ya después te pasaste definitvamente a la cama grande, con nosotros. Debo agradecer infinitamente a tu padre por todo su apoyo incondicional, por su ayuda y su paciencia durante "aquellas noches de desvelo", por su comprensión y por ser él el primero en invitarte a compartir nuestra cama.

Muchas madres en este mundo batallan contra la naturaleza de la evolución de sus pequeños, los tratan de adiestrar para que coman, para que duerman y para que hagan lo que debe hacer todo buen niño: portarse bien. Muchas de esas madres luchan contra sus instintos. Tal como en algún momento luché yo misma. Sin embargo, tu padre y yo aprendimos que mientras más te dejábamos a tus anchas, en vez de "malcriarte" te estábamos "biencriando". Tenerte en brazos o a mi lado mientras te amamantaba (y no cada 4 horas como alguien por ahí me mal aconsejó, si no que cuándo y cuánto tú quisieras), sentarme en el suelo contigo para dejarte explorar, hablarte como si en cualquier momento me fueras a responder, explicarte las cosas de la vida y el mundo, cargarte todo el tiempo en brazos para que vieras el mundo con los mismos ojos que yo, y lo más importante: jamás dejarte solo, llorando.

Tus noches fueron caóticas al principio de tus días, lo sé. Pero pronto se "normalizaron". Luego, en la mitad de tu primer año, despertaste en medio de la noche otra vez. Pensé que era un "retroceso" pero gracias otra vez a las buenas lecturas y a la información respetuosa que obtuve, supe que el sueño a esa edad es circadiano, polifásico e inestable*, es decir, aunque ya distinguías y diferenciabas el día de la noche y asociabas ésta última como el momento para dormir, aún no habías evolucionado hacia las fases de sueño que tenemos los adultos (menos que los bebés) y te ibas a despertar muchas veces y esto era completamente normal.

Una vez que comprendí esto, me relajé y sin darme cuenta llegó un momento en que ya no despertabas más por las noches, abandonando incluso las tomas nocturnas... comenzando de este modo un lento camino hacia un destete natural (bastante doloroso emocionalmente para mí, por cierto) pero que dio fin a una hermosa etapa vivida a plenitud y con el mayor de los respetos.

No eras más que un cachorro humano actuando como cachorro humano. Con tu vulnerabilidad a flor de piel, con tus imperfecciones que te hacían perfecto, con tu sed enorme de amor y leche materna, tu alta demanda de brazos, amor, apoyo y compañía constante día y noche. Hoy, ya casi todo eso se ha ido poco a poco, ya no tomas la teta, te duermes y sueñas toda la noche (valga reconocer que... por fin!) y cada vez menos me pides brazos... cada día que pasa evolucionas increíblemente rápido hacia la niñez, con una independencia que me asombra.

A veces no puedo evitar sentirme un poco abrumada porque estoy perdiendo a mi bebito, te miro y no puedo creer que antes con sólo mirarte conocía tus necesidades y en cambio hoy me las haces saber gracias a tus primeras palabras. Has evolucionado hasta convertirte en un pequeño niño lleno de alegría y ganas de explorar el mundo.

Y yo me muero de miedo por hacerlo bien, como madre. Pero es un miedo excitante, y no puedo esperar para verte crecer.... a tu ritmo. Todo a su tiempo, mi amor, que yo te espero cada minuto del día. Y de la noche.

*Términos aprendidos durante la valiosísima lectura del libro Dormir sin lágrimas, de Rosa Jové.



sábado, 2 de agosto de 2008

Pobre ratón...






Un día en mi casa, entró un ratón. Y
eso causó una gran conmoción...

Pobre ratón ¿dónde te has metido? En
esta casa no eres bienvenido...


Grupo Mazapán.




Una mañana cualquiera, vino tu Narda a verte. Ella siempre entra por la puerta de la cocina porque de esa manera no tiene que golpear ni yo ir a abrirle...
El asunto es que ella me llama muy nerviosa: "Kathy!! Tiene lauchas!!" Y yo... que tengo qué?? Sí, me dijo, LAUCHAS... RATONES!! Yo pensé que estaba bromeando pero cuando fui a la cocina y vi aquellas repugnantes pelotitas negras repartidas a lo largo y ancho de todo el mesón de nuestra cocina, pensé...mmm... eso es .... caca de ratón?? La ignorancia de una persona de ciudad, cuando se va a vivir al campo, es abrumante. Yo, tu madre, que había vivido 23 años en un departamento, en el piso 18, jamás había visto un ratón, y menos su caca!! Así que yo todos los días limpiaba los mesones pensando que esas bolitas negras eran trozitos de pan tostado...

Comenzamos a limpiar y a seguir los rastros y nos dimos cuenta de que sólo en la cocina había caca. Ah bueno, y también descubrimos por dónde habían entrado el o los intrusos.
Ese mismo día, ya bien entrada la tarde, cuando ya tu padre se había ido a la universidad, estábamos sentados juntos disfrutando tú de tu siesta y yo de internet (con una mano, porque con la otra te afirmaba). Cuando te despertaste, comenzamos nuestra rutina diaria: sintonizar en la tele C.S.I, encender la estufa, poner el agua a hervir y cerrar todas las cortinas de la casa. Y partimos, pues, en nuestro recorrido. Cuando estábamos cerrando las cortinas del comedor, sentí un leve golpeteo en el piso.... y cuando miro.... OH OH!!! UN RATÓN!!! Era un ratoncillo pequeño, gris, de cola no muy larga, que corría despavorido .... HACIA LOS DORMITORIOS!!!!

Dios mío, te abrazé tan fuerte que casi te ahogo. Muy nerviosa, llamé a tu padre por teléfono y le expliqué la situación... ante lo cual el respondió: "Síguelo. No lo pierdas de vista".... Okay, este hombre cree que yo no tengo nada más que hacer que espiar a un animalejo.... pero eso hice, hasta que el muy maldito se escabulló por entre los muebles y desapareció en la oscuridad.

Contigo en brazos, la respiración acelerada, los nervios de punta..... me entregué a las circunstancias y continué con mi rutina, esta vez contigo PEGADO a mí. Usualmente te dejaba en tu cochecito por un momento mientras me tomaba mi café (para no quemarte) o mientras preparaba tu baño. Esta vez, no quise dejarte en ningún lugar, por miedo a que estuviera sucio o peor, ocupado por alguno de nuestros indeseables convidados de piedra. Hasta cociné contigo en mis brazos!! Recuerdo que hice caracoquesos (sí, con salsa de queso y salchichas, y todo!!) con una mano. Mira, si hubiera podido flotar lo hubiera hecho, con tal de no tocar el suelo...

Cuando llegó tu padre en la noche, le expliqué que no podíamos quedarnos en esas condiciones y me dijo que no me preocupara, que al día siguiente lo íbamos a solucionar, yo le insistía que no que había que irse de la casa por unos días para desinfectar... pero él me decía que para qué si era tan sólo un inocente ratoncito... y que si le dejábamos la puerta de la cocina abierta, probablemente se iba a meter ahí que era, al final, dónde le gustaba estar. Y con esa explicación, nos fuimos a dormir los tres en la cama grande.

Nunca pensé que, apenas apagada la luz, la fiesta ratonil empezaba. Al día siguiente, me levanté a preparar el desayuno. No había caca en la cocina.... y pensé.. bah... tal vez el ratón se fue!! Cuando empezé a recorrer la casa para abrir las cortinas, me encuentro con la sorpresa de que el ratón había invitado a todos sus amigos ratones y habían hecho samba y canuta en nuestra casa!!! Detrás de una mesa encontré un cerro de caca y los restos de una plantita seca de trigo que yo tenía de la semana de Cuaresma, que al parecer había sido el plato de fondo para mis queridos "invitados". Los cigarrillos de Rodrigo estaban mordisqueados sobre la mesa de arrimo. Sí, mascaron tabaco y todo los muy insolentes!!! Se metieron en los closet de ropa, en los cajones de tu papá, en el baño, Y DEJARON CACA AL LADO DEL MOUSE DEL COMPUTADOR!!! Tal vez creyeron de verdad que el mouse era una especie de "amigo robotizado"...

Pero lo más absolutamente increíble de todo, no fue que TODA nuestra casa fue recorrida por los bichos estos, si no que además, durmieron cómodamente..... EN NUESTRA CAMA.....CON NOSOTROS!!!!! Con la cara desfigurada por el asco y la impresión, miré cómo había caca en la almohada, y en el velador..... y pensé... bueno, después de este abuso de confianza, me declaro en guerra. Agarramos todas nuestras cosas y nos fuimos a la casa de tus abuelos, frente a la nuestra, y organizamos un raticidio como primera y única estrategia en esta guerra sucia entre los ratones y nosotros. Y bueno, ganamos. Los ratones se fueron, y nosotros pudimos regresar a nuestra casa.

Moraleja: Cuando veas pelotitas negras en el mesón de tu cocina, y NO has tostado pan.... míralas dos veces....