Carlos González: colecho
«Mimar no es malcriar»
Es bueno que los niños duerman en la misma cama que los padres.
Eso es lo que vino a decir el miércoles al CC Sant Oleguer el pediatra barcelonés, partidario del
colecho y autor de «Bésame mucho. Cómo criar a tus hijos con amor», Carlos González Rodríguez, 43.
-El País acaba de publicaba el martes un
artículo muy documentado sobre la
inconveniencia de que los niños duerman en
la misma cama que los padres.
-Lo sé. Está lleno de errores.
-Cuáles.
-Habla de los pediatras Ferber y Lozoff y puedo
asegurarle que Ferber nunca ha estudiado el
co-sleeping o colecho.
-¿Y Lozoff?
-Lozoff sí lo ha investigado y no está en absoluto en contra.
-Dicen que el colecho es norma cultural en algunas civilizaciones.
-En Japón por ejemplo. Lo vemos cada dia en la serie televisiva Shin Chan.
-¿Y duermen mejor los niños japoneses?
-Duermen cuatro veces mejor que los niños americanos de raza blanca.
-¿Cómo se soluciona un problema de sueño infantil?
-Es que el problema de sueño no existe. Si te lo metes en tu cama el niño dueme como un
bendito. El problema sólo existe cuando los padres dicen que existe.
-Pero luego el niño sigue viniendo a la cama de los
mayores.
-¿Y qué? ¿Por qué ha de ser eso un problema?
-Dicen que crea falta de autonomía en el niño.
-El 40% de los niños suecos duermen en la cama de sus
padres y te aseguro que el 40% de los suecos adultos no
sufren falta de autonomía personal. Pero si hasta dicen
que condiciona la talla.
-¿Y no?
-¡Por el amor de Dios! Yo no creo que los suecos sean
bajitos.
-La responsable del sueño del hospital Gregorio
Marañón, Rosa Peraita, hace otra acusación más grave:
«el colecho puede provocar abusos sexuales».
-Otra tontería.
-O sea que no.
-Es como si dijeran que las madres no bañen a sus hijos porque pueden abusar de ellos. Es
absurdo.
-¿Sus hijos durmieron con usted?
-El mayor poquito pobre porque como éramos jóvenes e ignorantes lo pusimos a dormir por
separado y, por supuesto, fue un desastre.
-¿Tiene más?
-Con las dos pequeñas ya no caímos en la trampa, las pusimos en la cama desde el
principio, durmieron la mar de bien y ahora duermen solas. Pero no me gusta hablar de mi
caso personal.
-¿Hasta que edad deben dormir con los padres?
-Hasta que el niño acaba yéndose por sí solo o se deja convencer. Eso pasa a los 3 años, 4,
5...
-¿Le convences con nanas y cuentos?
-Pues sí, pero eso no dura más allá de los 7 años aproximadamente.
-¿El colecho dificulta las relaciones sexuales entre la pareja?
-No porque aunque nuestra cultura asocie mucho cama con sexo, esas dos cosas no tiene
porque ir juntas. El sexo se puede practicar en otros lugares y a otras horas.
-O no.
-Pero es que colecho tampoco significa necesariamente que el niño esté dentro de la
cama, sino también en una cunita al lado o en un colchón al suelo al pie de los padres.
-¿La norma es no dejarles llorar nunca?
-La idea es que los niños nunca lloran para fastidiar. Lloran porque sufren. Y tu, si puedes,
debes aliviar ese sufrimiento.
-Parece lógico.
-Es como si tu llegas a casa y te encuentras a tu mujer llorando desconsoladamente. Será
que le ha pasado algo gordo, ¿no? Intentarás consolarla.
-«Llorar ensancha los pulmones».
-Un tópico extendidísimo. Pero yo jamás he oído a ningún neumólogo recetar el llanto. A
los fumadores les iría muy bien.
-«Este niño sabe arameo».
-Sí y latín. ¿Pero cómo va a fingir el llanto una criatura de seis meses, hombre?
-¿De dónde salen pues esos tópicos?
-Vivimos en una cultura que nos prohibe coger a los niños en brazos, dormirlos en brazos,
meterlos en la cama, acariciarles demasiado, mecerlo, cantarles en la cuna. Nos
prohibimos todo lo agradable.
-Para educarles.
-Pero es que mimar no es malcriar. Son conceptos totalmente distintos.
-O sea que si le da la pataleta histérica en el súper, hemos de comprarle los diez
paquetes de donetes.
-Por supuesto que no. Hay que negarle ciertas cosas, pero se puede hacer con inteligencia,
cariño y distrayendo su atención a otra cosa. Para eso somos mayores que él.
A veces no lo parece...
EL ANTI-ESTIVILL
Los pediatras parece que jueguen a ver
quién publica el libro de más éxito. El
de González es exactamante la antítesis
del método Estivill y su «Duérmete
niño», tan en boga hace pocos años.
«Nuestras contradicciones son
normales, dice González, poque ni él ni
yo hablamos en nombre de la ciencia. Sólo
damos nuestra opinión».
Reconoce que sólo conoce a Estivill de
vista y añade que «no creo que
tengamos que llevarnos mal. Florentino
y Laporta también comen juntos y no
pasa nada».
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