Mi maternidad. La segunda mitad de mi vida comienza con la llegada de Maximiliano, mi hijo. Aquí intento dejar un testimonio de lo que significó para mí borrar las influencias y comenzar un nuevo viaje en una maternidad consciente y llena de compromiso.
martes, 25 de noviembre de 2008
Ponencia de la Dra. Monica Tesone en el último congreso de pediatría
Mesa Redonda: Controversias en Lactancia MaternaTema: Consecuencias psicológicas del colecho
Autor: Lic. Mónica Tesone
Fecha: 2 de octubre de 2008 (*para los que alegan que mis argumentos "pueden no estar actualizados")
Los estudios científicos demuestran que dormir solos no tiene beneficios. No produce independencia, competencia social, sentimientos de autoestima, capacidad de enfrentar el stress, ni mayor identificación sexual. Por el contrario está demostrado que el colecho aumenta la independencia y mejora el desarrollo psicológico de los niños. Un estudio de Lewis and Janda concluye que los chicos que nunca durmieron con sus padres eran más difíciles de controlar y menos felices, tenían más berrinches, y eran más miedosos que los que siempre durmieron en la cama de sus padres. Las conclusiones de un estudio de Crawford son que los varones que colecharon con sus padres tenían mas alta autoestima, experimentaban menos culpa y ansiedad y tenían sexo con más frecuencia. Y en las mujeres el colecho se asoció con menos incomodidad con el contacto físico y en relación al afecto cuando eran adultas.El colecho entre otros efectos fisiológicos tambien mejora la estabilidad respiratoria, la oxigenación, la termorregulación, provoca despertares sincronizados con la madre, disminuye las fases profundas del sueño, aumenta la prevalencia y duración de la Lactancia Materna y la producción de leche, y aumenta las horas de sueño de las madres que amamantan.Por el contrario la separación precoz puede producir modificaciones importantes en la predisposición al sufrimiento de patologías inducidas por el estrés, ya que el estrés y por consiguiente el elevado nivel de cortisol, es capaz de matar neuronas de los cerebros en formación de los bebés.
viernes, 21 de noviembre de 2008
Explotación infantil
jueves, 13 de noviembre de 2008
Mirando al futuro

martes, 11 de noviembre de 2008
Semana Internacional de la Crianza en Brazos 2008
No existe nada más dulce para una madre que el tener a un hijo en brazos, sentir su calor, su olor y estar en estrecho contacto. Tal vez por esa razón, y desde hace siglos, mujeres de todo el mundo han llevado a su hijos en los más variados tejidos, incorporando esta tradición a su propio legado cultural y transmitiendo por generaciones tan bella práctica.
Por esta razón, la Red Canguro, y junto a ella varias organizaciones sin fines lucrativos de todo el mundo, dedicadas al mismo objetivo, festejarán del 12 al 18 de noviembre la Semana Internacional de la Crianza en Brazos 2008 bajo el lema: Celebrando llevar a nuestros hijos.
sábado, 8 de noviembre de 2008
Nostalgia de una primera vez

Creo que he sido muy audaz. Porque desde que te sentí en mi guatita decidí que jamás iba a perderme ni un minuto de tu vida. Eso no quiere decir que seré tu sombra o que te seguiré como una sicópata... pero mientras seas mi pequeño y dependas de mí, te disfrutaré cada momento.
Así fue como construí para tí la fortaleza más segura. Tú sabes que si me necesitas, ahí estoy, inmediatamente, sin excusas, sin esperas. Tú sabes que si quieres dormir conmigo, eres bienvenido. Sabías que tenías tu teta hasta que tú quisieras, y así fue. Sabías que jamás te iba a dejar llorar solo, y así fue, aunque muchos me dijeron que te "malcriaba".... y el tiempo me dio la razón, porque hoy eres un sol. Sabes que nada de lo que hagas, jamás, me hará negarte el amor y la comprensión que necesites.
Me propuse grabar en mi memoria y en mi corazón cada momento, malo y bueno. Esas noches sin dormir, cuando llorabas y nada te calmaba, esos momentos de soledad, cuando el cansancio y el sueño me abrumaban y la paciencia se me agotaba..... esas noches las dediqué a tí, mientras pensaba que yo había elegido pasar esos momentos contigo y elegí disfrutarlos en vez de lamentarme. Porque esos momentos NUNCA VOLVERÁN!!!
Cuando naciste, las primeras noches, hacías un ruidito muy agudo, como ratoncito... lo recuerdo vívidamente. Duró sólo 3 o 4 días. Pero yo lo recuerdo, porque cuando ocurrió yo estaba presente en cuerpo y alma, conectada contigo, pendiente, comprometida, consciente de tí y tu presencia. Y recuerdo el olor de tu cabecita, ese olor inconfundible, y te olía como una loba debe oler a sus cachorros, mientras guardaba silencio, porque quería escuchar tus ruiditos.
Recuerdo la primera vez de todo. Todas tus primeras veces, todo lo que he vivido junto a tí. Y el tiempo pasa tan rápido. Y siguen habiendo primeras veces, sin duda quedan muchas más por venir. Pero la primera vez que más me gusta, es aquella cuando me dijiste que me amabas... yo estaba triste, muy triste, y sentía que la esperanza me abandonaba... y te abrazé fuerte mientras me hacías esos masajes que tú haces en mis orejas... y entonces te pregunté: tú me quieres, verdad? Y tú, muy seguro, fuerte y claro, respondiste: MAMÁ, AMO!!!!!!!
Creo que es la primera vez que me sentí realmente amada. Y te amé aún más que cuando te vi, por primera vez.
jueves, 30 de octubre de 2008
Mi hijo no come
Es muy común (ya habéis visto que en seguida varias madres han coincidido, "el mío tampoco") que los niños pequeños coman muy poca variedad de alimentos. De hecho, diría (no conozco estudios estadísticos, pero es una impresión que tengo) que a partir de los dos o tres años, más o menos, la variedad de alimentos aceptados disminuye aún más, y dejan de comer algunas cosas que antes sí comían. Una vez me dijo un gran experto en lactancia materna que había oído a su vez (pero no me dio referencias, ni he podido encontrar ningún estudio que hable sobre el tema) una teoría según la cual hay niños que aceptan fácilmente nuevos alimentos, y otros que los rechazan con energía, y que ambas conductas podrían tener base genética. A todo lo largo de la historia de la humanidad se han alternado épocas de prosperidad y de hambre; en los años de vacas gordas, los niños que rechazan los nuevos alimentos tenían más probabilidades de sobrevivir, porque corren menos riesgo de envenenarse con productos desconocidos; en los años de vacas flacas, los niños que aceptaban nuevos alimentos tenían más probabilidades de sobrevivir, porque experimentaban, buscaban y a veces encontraban nuevas fuentes de alimentación. Cuando un gen tiene ventajas en todo momento y circunstancia, acaba por desplazar por completo a los demás genes, pero en este caso las ventajas e inconvenientes estaban repartidos, y los dos genes perduraron. No creo que sea más que una bonita teoría, dudo que se haya encontrado un gen concreto responsable de estas conductas.Creo que en nuestra sociedad se ha sobrevalorado demasiado el mito de la "alimentación variada", y que eso lleva a muchas familias a sufrir una considerable angustia y a enfrentarse con sus hijos. En toda la historia de la humanidad (y todavía hoy en gran parte del mundo), la alimentación no es nada variada. Unos comen casi cada día frijoles y tortitas de maíz, otros comen casi cada día arroz. Los platos típicos regionales (el cocido madrileño, la fabada asturiana o la escudella catalana) eran en otros tiempos una comida prácticamente diaria. Mucha gente casi no comía más que pan, y todavía usamos expresiones como "ganarse el pan" en vez de "ganar para comer". Las opíparas comidas navideñas, de las que apenas empezamos a recuperarnos, nos recuerdan que nuestros bisabuelos sólo podían permitirse comer pollo o besugo una vez al año.Preguntaba Esther si una dieta restringida no puede traer problemas a largo plazo. Si la parte principal de esa dieta es la leche materna, creo que es muy difícil que haya problemas. Prefiero teta y "cuatro cosas" que "siete cosas" sin teta. Y el caso es que millones de niños de menos de dos años no toman nada de teta, y esos son los que deberían preocuparnos (incluso esos niños que no toman teta suelen estar sanos... pues imagínate los que sí que toman).Teóricamente, a un niño que toma teta y poca cosa más y no toma nada de carne, pollo o similares, le podría faltar hierro. Pero la anemia por falta de hierro es muy frecuente en niños pequeños, incluso en los que sí comen otras cosas, incluso en los que no toman pecho. Creo que hay que enfocarlo como cuestiones independientes: si se sospecha anemia, se hace una analítica; si se confirma anemia, se le da hierro, y ya está, y no hace falta darle vueltas a si come o deja de comer. Por desgracia está muy extendido el doble rasero: si un niño que toma biberón tiene anemia se le dice a la madre que es "mala suerte", si toma pecho, en cambio, se le dice que es "culpa del pecho".Ana habla de casos quizás un poco distintos, niños "maniáticos con todo". En los casos más exagerados, quizás haya un trastorno obsesivo-compulsivo... pero en un caso así, un tratamiento que sólo consigue que el niño coma variado no soluciona el problema, que afecta a muchas otras esferas de la vida.Aunque hay esa teoría de que la base es genética, sospecho que en muchos casos los padres contribuimosl, sin darnos cuenta, a aumentar el rechazo de nuestros hijos a los nuevos alimentos. Por un lado, con nuestra insistencia creamos un mayor rechazo, por pura rebeldía. Por otro lado, con nuestra obsesión porque coman, muchas veces les impulsamos a comer siempre lo mismo. Por ejemplo: hay garbanzos, el niño no quiere comer. Creo que lo correcto en este caso es decirle amablemente: "si no quieres comer, pues no comas", y ya está. No "castigar" al niño sin comer, sino permitir que no coma si no quiere. Si el niño espontánemante dice: "sí que quiero comer, lo que no quiero son garbanzos, pero quiero galletas", pues se le dan las galletas, sin rechistar, faltaría más. Pero sólo si lo pide. Ahora bien, pocos padres son capaces de soportar, emocionalmente, que su hijo no coma nada. Primero insisten con los garbanzos, "al menos uno", "tienes que probarlo", y luego empiezan a ofrecer alternativas: "pues cómete un plátano" "no quiero" "pues te hago una tortilla" "no quiero" "pues un danonino, que te gustan mucho", "no quiero", "vamos, le pongo azúcar al danonino, para que esté más bueno"... y al final nos quejamos de que el niño sólo come danonino, y tiene que ser con azúcar.Y, ojo, no estoy diciendo que los padres cuyos hijos sólo comen cuatro cosas sean padres pesados y agobiantes. Primero, supongo que esto ocurre en algunos casos, y que en otros simplemente el niño es así, y nada tiene que ver con cómo le traten. Segundo, no creo que haga falta ser muy pesado ni muy agobiante para influir sobre la conducta de un niño. Hay miles de padres que dicen maravillas del método Estivill, y la mayoría explican que sólo lo tuvieron que aplicar tres días, que el niño no lloró casi nada, y que en seguida "aprendió" a dormir. Pues a lo mejor también basta con tres días para enseñar a un niño a aborrecer ciertos alimentos.
Saludos.
Carlos González
miércoles, 22 de octubre de 2008
Ana


lunes, 20 de octubre de 2008

"Ser un padre exitoso implica un duro trabajo. Cuidar a un bebé o a un niño
que empieza a caminar es un trabajo de veinticuatro horas diarias, durante
los siete días de la semana. Actualmente para la gente esta es una verdad
desagradable. Dedicarles tiempo y atención a los niños significa sacrificar
otros intereses y actividades... Diversos estudios indican que los adolescentes
y adultos jóvenes, sanos, felices y seguros de sí mismos son el producto de
hogares estables en los que ambos padres dedican gran cantidad de tiempo y
atención a los hijos... Por razones políticas y económicas diversas la sociedad
no les brinda a los padres esta posibilídad"
Bowlby
viernes, 17 de octubre de 2008
Bendita independencia
Si preguntan mi opinión, es complicado pedirle a un niño pequeño que ha estado toda "su vida" cobijado y amamantado a demanda, durmiendo con los padres y paseando en brazos, que de pronto se "independice" y se vaya a dormir solo en su habitación. No creo que el niño este preparado para eso, porque no sólo es difícil para él expresarse (puesto que no maneja bien el lenguaje verbal) si no que comprender sus propios sentimientos y canalizarlos. Es por esto que simplemente lloran cuando algo les inquieta o hacen una rabieta.
Ahora, siempre es muy personal la desición de dormir o no con los niños. Por supuesto que no a todos nos gusta compartir nuestra cama y probablemente no todos tenemos las mismas necesidades y eso debe respetarse, sin duda, así como también debe ser respetado el niño a quien con mucho amor, paciencia y tiempo, se le debe explicar que es posible que tenga que dormir en una pieza para él solo.
Lo que yo haría, si me viera es esa situación, sería ir muy lentamente promoviendo el cambio. Tal vez empezaría por hacer la habitación muy extremadamente divertida y hermosa, atractiva, de colores lindos... etc. y pasaría con el niño mucho tiempo allí para que se familiarice con el entorno y lo sienta como "suyo". Luego partiría dejándolo dormir allí la siesta, por ejemplo, y explicarle siempre que esa será su habitación y que puede sentirse seguro y tranquilo de que, en caso de que necesite a sus padres, ellos vendrán en seguida.
Y bueno, en este ir de a poco supongo que con el tiempo el niño podrá, eventualmente, empezar a dormir ahí por la noche con el compromiso de que los padres irán a verlo si llora y POR NINGUN MOTIVO DEJARLO LLORAR SOLO!!!! Tampoco pienso que sea buena idea negarle la cama de los padres si lo pide. Puede ser que en un principio el niño pida volver a la "cama grande" algunas veces y no creo que sea buena idea negárselo. Y con el tiempo y mucho amor, puede que este cambio sea bien recibido, siempre que haya sido hecho con respeto y paciencia. Quisiera poner especial énfasis en el hecho de que estos cambios requieren de mucho compromiso paternal, no hay recetas mágicas y los cambios no surgen de un día para otro. A veces ni siquiera en un mes…
No estoy segura de estar dando un consejo científicamente comprobado, simplemente hablo desde mi corazón de madre y es, probablemente, lo que yo haría. Así como la lactancia y el control de esfínteres, el sueño como proceso evolutivo pasa por etapas y estas deben ser respetadas. Toda “intervención” para provocar un cambio debería ser PAULATINA y no radical.
Debo agregar que a mis 30 años y después de, supuestamente, superada mi etapa de apego a la hora del sueño, igual me gusta dormir acompañada... y creo que a todos los adultos nos gusta!!! Por que no iba a gustarle a un niño?
Ojala mi amiga cambie de opinión... :)
jueves, 9 de octubre de 2008
Las mujeres sabias
Sin embargo, la “abuelidad” tiene un objetivo mucho más pleno y necesario, que es la función de transmitir los secretos de la maternidad a las mujeres más jóvenes, ofreciendo nuestro conocimiento acerca del mundo interior, ya que ahora no necesitamos alimentar al niño, sino que superamos ese rol nutriendo espiritualmente a la comunidad de mujeres que devienen madres. Es posible que en el pasado hayamos padecido situaciones penosas, y a partir de esas vivencias hoy podamos optar entre dos posturas: ser duras y críticas desaprobando el modo en que ellas crían a sus hijos –con lo cual nuestras hijas necesitarán distanciarse de nosotras- o bien abrir el corazón con nuestra experiencia de antaño a cuestas, y ponerla al servicio de las madres jóvenes apoyándolas, comprendiéndolas, aceptándolas, amándolas y admirándolas. Y así constatar la cercanía y el entendimiento que podemos producir entre las diversas generaciones, cosa que redundará a favor del niño.
Es verdad que hemos desmerecido globalmente la sabiduría profunda de las mujeres maduras a causa de la mala reputación que han adquirido las arrugas y algunos cabellos blancos. Pero que nuestro físico pierda fuerza y belleza en la madurez es imprescindible para desapegarnos de lo aparente y sumergirnos en la complejidad del ser. Si quedáramos muy atadas a lo físico, difícilmente estaríamos dispuestas a zambullirnos en lo insondable de la vida espiritual. Necesitamos la belleza de las arrugas, el grosor de la piel algo más curtida y la fluidez de los tejidos un poco más blandos, para desparramar la sabiduría de la experiencia sobre quien esté dispuesto a aprovecharla.
Tengamos en cuenta que hoy son muchas las mujeres jóvenes con niños en brazos necesitando huir del hecho materno. Si las mujeres maduras estamos dispuestas a revisar nuestra historia sin aferrarnos a ella, y si logramos darnos cuenta que tal vez hemos sido innecesariamente hostiles o severas en el pasado, podremos resarcirnos abriendo las puertas de la conciencia femenina para que nuestras hijas y nueras puedan transitar el camino de la maternidad con mayor sostén, apoyo y generosidad. Sólo entonces mereceremos ser llamadas mujeres sabias.
jueves, 18 de septiembre de 2008
Mi lazarillo

miércoles, 3 de septiembre de 2008
Perseverar

**Si el bebé está bien agarrado, la madre no sentirá molestias ni dolor en los pezones. Si notas alguna molestia suelta al bebé introduciendo el dedo meñique por la comisura de su boca para romper la succión, y vuelve a colocarlo. A veces son necesarios varios intentos en cada toma. Ten paciencia, ya que esta es una de las claves del éxito de la lactancia. Si ya tienes dolor o grietas, la mejor solución es corregir la postura y asegurar que es la correcta. Si tu sola no eres capaz de lograrlo, pide ayuda. Si el pecho llega a ponerse muy duro al niño le costará cogerlo o no querrá hacerlo. Es como tratar de morder un balón inflado. Lo mejor será sacar un poco de leche para aflojar el pecho y facilitar que el niño pueda agarrarse bien.
**Algunas mujeres creen que su leche es aguada. El aspecto de la leche materna es muy diferente del de la leche de vaca, que es la que acostumbramos a ver. La composición de la leche va cambiando a lo largo de la toma: al principio es más aguada y al final contiene mas grasa. Esta grasa es la que sacia al niño y le hace engordar. Solo él sabe cuando ha tomado esta leche cremosa, y es entonces cuando suelta el pecho. Si tú le permites hacerlo, él quedará satisfecho. No te preocupes por la calidad de la leche: siempre es adecuada.
**En la lactancia, tanto el cuerpo de la madre como el del hijo están preparados para regularse mutuamente de forma natural. Cuanto más mame el bebé, más leche tendrá la madre. Por eso las madres de gemelos tienen leche para dos: A doble succión, doble producción de leche. No interfieras esta regulación dando al bebé otros líquidos ni agua, que disminuirán su deseo de mamar y por tanto el estímulo para la producción de leche. Los bebés sanos, salvo que tengan fiebre o diarrea, no necesitan agua, ni aún durante el caluroso verano, siempre y cuando le des el pecho tantas veces y durante tanto tiempo como él quiera.
lunes, 1 de septiembre de 2008
Un punto de vista femenino respecto a la paternidad

No son tiempos fáciles para varones ni mujeres. Nosotras hemos conquistado el mundo masculino y los varones han perdido sus identidades históricas. Necesitaremos algunas generaciones para volver a situarnos en un mundo sin reglas fijas.
La paternidad también ha dejado desubicados a los varones. Hay un aparente consenso respecto a los papás modernos que cambian pañales, que juegan con los niños o ayudan en las tareas domésticas. Y no mucho más.
Sin embargo, devenir madre o padre es por sobre todo, dejar de lado las prioridades personales y poner toda nuestra capacidad altruista al servicio del otro. La madre sostiene al niño. Y el padre sostiene a la madre. Al menos es lo que hay dentro del sistema de familia nuclear, que está lejos de ser el ideal para la crianza de los niños.
Pero las mujeres solemos confundir “sostén emocional” hacia nosotras con “ayuda concreta en la crianza del hijo”. Son dos situaciones bien distintas. Una madre sostenida puede sostener al niño. Una madre desamparada se “ahogará en un vaso de agua”, y reclamará desde la soledad cualquier cosa, en cualquier momento, sin lograr nunca quedar satisfecha, aunque el varón intente bañar al niño, lo lleve de paseo o se despierte de noche para calmarlo. Esto provocará el desconcierto del varón que no sabrá más qué hacer para tranquilizarla.
Si un papá cambia un pañal, está muy bien. Pero la condición excluyente para un funcionamiento familiar equilibrado, es la de operar como sostenedor emocional de la madre. No es necesario que el padre esté dentro del torbellino emocional, porque no es su función. Al contrario, se necesita alguien que mantenga su estructura emocional intacta sosteniendo el mundo material para que la madre no se vea obligada a abandonar el mundo emocional en el que está sumergida. El padre no tiene que maternar, tiene que sostener a la madre en su rol de maternaje.
Tengo dos sugerencias para los varones emocionalmente maduros: Antes de salir a trabajar cada mañana, pregúntenle a su mujer: 1) “¿Cómo estás?” y 2) “¿qué necesitas de mí, hoy?”. Es sencillo.
La mayoría de los varones retoma su quehacer laboral, se baña y afeita cada mañana, desayuna y se va exactamente a la misma hora de siempre “como si nada hubiera sucedido”. Asimismo supone que nada de lo que acontezca en su ausencia le incumbe, y que su mujer, eficaz como siempre lo fue, podrá arreglarse sola con el bebé. Es falso. ¿Acaso tiene que modificar su rutina? No. Tiene que preguntarle a su mujer qué necesita de él, hoy, aquí, ahora.
miércoles, 27 de agosto de 2008
Pegado a mí
Por 14 meses estuviste pegado a mí. Desde que llegaste al mundo hasta que decidiste que ya no necesitabas más. Fue una de las experiencias más enriquecedoras que he vivido contigo, mi pequeño, darte tu alimento vital, mi leche, tu leche.Sentirte cerca, acudir a tus llamados, nutrirte, mirarnos, abrazarte, pasar las noches juntos, pegados, solos tú y yo.
Cuando lo dejaste me sentí un poco triste... pero a la vez feliz. Una etapa más se había cumplido naturalmente. Por mí hubiera durado un poco más, pero tú mandas en estos avatares...
Darte de mamar fue una cosa de otro mundo. Me hiciste sentir tan importante, valiosa y mucho más, porque alimentarte con lo que yo misma producía era una tarea potente, llena de compromisos que había que cumplir, desde cuidar mi alimentación hasta abandonar mis vicios, pasando por los desvelos y el "qué dirán". Y todo por y para tí.
No hay nada más sublime en este mundo que las miradas y las sonrisas que me regalaste mientras tomabas tu teta, tu "pechito" como le llamábamos. La teta era más que tu alimento, era tu consuelo, tu alegría, tu bendición, un líquido vivo lleno de amor que fabriqué con cuidado y sabiduría milenaria, la herencia que deposité en tu cuerpo y que, como dicen, es un regalo para toda la vida. Un regalo para tí, pero también para mí. Gracias por darme ese regalo.
domingo, 24 de agosto de 2008
Tu hijo es una buena persona
Cuando una esposa afirma que su marido es muy bueno, probablemente es un hombre cariñoso, trabajador, paciente, amable... En cambio, si una madre exclama "mi hijo es muy bueno", casi siempre quiere decir que se pasa el día durmiendo, o mejor que "no hace más que comer y dormir" (a un marido que se comportase así le llamaríamos holgazán). Los nuevos padres oirán docenas de veces (y pronto repetirán) el chiste fácil: "¡Qué monos son... cuando duermen!" Y así los estantes de las librerías, las páginas de las revistas, las ondas de la radio, se llenan de "problemas de la infancia": problemas de sueño, problemas de alimentación, problemas de conducta, problemas en la escuela, problemas con los hermanos... Se diría que cualquier cosa que haga un niño cuando está despierto ha de ser un problema.Nadie nos dice que nuestros hijos, incluso despiertos (sobre todo despiertos), son gente maravillosa; y corremos el riesgo de olvidarlo. Aún peor, con frecuencia llamamos "problemas", precisamente, a sus virtudes.
Tu hijo es generoso
Marta juega en la arena con su cubo verde, su pala roja y su caballito. Un niño un poco más pequeño se acerca vacilante, se sienta a su lado y, sin mediar palabra (no parece que sepa muchas) se apodera del caballito, momentáneamente desatendido. A los pocos minutos, Marta decide que en realidad el caballito es mucho más divertido que el cubo, y lo recupera de forma expeditiva. Ni corto ni perezoso, el otro niño se pone a jugar con el cubo y la pala. Marta le espía por el rabillo del ojo, y comienza a preguntarse si su decisión habrá sido la correcta. ¡El cubo parece ahora tan divertido!Tal vez la mamá de Marta piense que su hija "no sabe compartir". Pero recuerde que el caballito y el cubo son las más preciadas posesiones de Marta, digamos como para usted el coche. Y unos minutos son para ella una eternidad. Imagine ahora que baja usted de su coche, y un desconocido, sin mediar palabra, sube y se lo lleva. ¿Cuántos segundos tardaría usted en empezar a gritar y a llamar a la policía? Nuestros hijos, no le quepa duda, son mucho más generosos con sus cosas que nosotros con las nuestras.
Tu hijo es desinteresado
Sergio acaba de mamar; no tiene frío, no tiene calor, no tiene sed, no le duele nada... pero sigue llorando. Y ahora, ¿qué más quiere?La quiere a usted. No la quiere por la comida, ni por el calor, ni por el agua. La quiere por sí misma, como persona. ¿Preferiría acaso que su hijo la llamase sólo cuando necesitase algo, y luego "si te he visto no me acuerdo"? ¿Preferiría que su hijo la llamase sólo por interés?El amor de un niño hacia sus padres es gratuito, incondicional, inquebrantable. No hace falta ganarlo, ni mantenerlo, ni merecerlo. No hay amor más puro. El doctor Bowlby, un eminente psiquiatra que estudió los problemas de los delincuentes juveniles y de los niños abandonados, observó que incluso los niños maltratados siguen queriendo a sus padres.Un amor tan grande a veces nos asusta. Tememos involucrarnos. Nadie duda en acudir de inmediato cuando su hijo dice "hambre", "agua", "susto", "pupa"; pero a veces nos creemos en el derecho, incluso en la obligación, de hacer oídos sordos cuando sólo dice "mamá". Así, muchos niños se ven obligados a pedir cosas que no necesitan: infinitos vasos de agua, abrir la puerta, cerrar la puerta, bajar la persiana, subir la persiana, encender la luz, mirar debajo de la cama para comprobar que no hay ningún monstruo... Se ven obligados porque, si se limitan a decir la pura verdad: "papá, mamá, venid, os necesito", no vamos. ¿Quién le toma el pelo a quién?
Tu hijo es valiente
Está usted haciendo unas gestiones en el banco y entra un individuo con un pasamontañas y una pistola. "¡Silencio! ¡Al suelo! ¡Las manos en la nuca!" Y usted, sin rechistar, se tira al suelo y se pone las manos en la nuca. ¿Cree que un niño de tres años lo haría? Ninguna amenaza, ninguna violencia, pueden obligar a un niño a hacer lo que no quiere. Y mucho menos a dejar de llorar cuando está llorando. Todo lo contrario, a cada nuevo grito, a cada bofetón, el niño llorará más fuerte.Miles de niños reciben cada año palizas y malos tratos en nuestro país. "Lloraba y lloraba, no había manera de hacerlo callar" es una explicación frecuente en estos casos. Es la consecuencia trágica e inesperada de un comportamiento normal: los niños no huyen cuando sus padres se enfadan, sino que se acercan más a ellos, les piden más brazos y más atención. Lo que hace que algunos padres se enfaden más todavía. Si que huyen los niños, en cambio, de un desconocido que les amenaza.Los animales no se enfadan con sus hijos, ni les riñen. Todos los motivos para gritarles: sacar malas notas, no recoger la habitación, ensuciar las paredes, romper un cristal, decir mentiras... son exclusivos de nuestra especie, de nuestra civilización. Hace sólo 10.000 años había muy pocas posibilidades de reñir a los hijos. Por eso, en la naturaleza, los padres sólo gritan a sus hijos para advertirles de que hay un peligro. Y por eso la conducta instintiva e inmediata de los niños es correr hacia el padre o la madre que gritan, buscar refugio en sus brazos, con tanta mayor intensidad cuanto más enfadados están los progenitores.
Tu hijo sabe ceder
Jordi duerme en la habitación que sus padres le han asignado, en la cama que sus padres le han comprado, con el pijama y las sábanas que sus padres han elegido. Se levanta cuando le llaman, se pone la ropa que le indican, desayuna lo que le dan (o no desayuna), se pone el abrigo, se deja abrochar y subir la capucha porque su madre tiene frío y se va al cole que sus padres han escogido, para llegar a la hora fijada por la dirección del centro.Una vez allí, escucha cuando le hablan, habla cuando le preguntan, sale al patio cuando le indican, dibuja cuando se lo ordenan, canta cuando hay que cantar. Cuando sea la hora (es decir, cuando la maestra le diga que ya es la hora) vendrán a recogerle, para comer algo que otros han comprado y cocinado, sentado en una silla que ya estaba allí antes de que él naciera.Por el camino, al pasar ante el quiosco, pide un "Tontanchante", "la tontería que se engancha y es un poco repugnante", y que todos los de su clase tienen ya. "Vamos, Jordi, que tenemos prisa. ¿No ves que eso es una birria?" "¡Yo quiero un Totanchante, yo quiero, yo quiero...!" Ya tenemos crisis.Mamá está confusa. Lo de menos son los 20 duros que cuesta la porquería ésta. Pero ya ha dicho que no. ¿No será malo dar marcha atrás? ¿Puede permitir que Jordi se salga con la suya? ¿No dicen todos los libros, todos los expertos, que es necesario mantener la disciplina, que los niños han de aprender a tolerar las frustraciones, que tenemos que ponerles límites para que no se sientan perdidos e infelices? Claro, claro, que no se salga siempre con la suya. Si le compra ese Tontachante, señora, su hijo comenzará una carrera criminal que le llevará al reformatorio, a la droga y al suicidio.Seamos serios, por favor. Los niños viven en un mundo hecho por los adultos a la medida de los adultos. Pasamos el día y parte de la noche tomando decisiones por ellos, moldeando sus vidas, imponiéndoles nuestros criterios. Y a casi todo obedecen sin rechistar, con una sonrisa en los labios, sin ni siquiera plantearse si existen alternativas. Somos nosotros los que nos "salimos con la nuestra" cien veces al día, son ellos los que ceden. Tan acostumbrados estamos a su sumisión que nos sorprende, y a veces nos asusta, el más mínimo gesto de independencia. Salirse de vez en cuando con la suya no sólo no les va hacer ningún daño, sino que probablemente es una experiencia imprescindible para su desarrollo.
Tu hijo es sincero
¡Cómo nos gustaría tener un hijo mentiroso! Que nunca dijera en público "¿Por qué esa señora es calva?" o ¿Por qué ese señor es negro?" Que contestase "Sí" cuando le preguntamos si quiere irse a la cama, en vez de contestar "Sí" a nuestra retórica pregunta "¿Pero tú crees que se pueden dejar todos los juguetes tirados de esta manera?"Pero no lo tenemos. A los niños pequeños les gusta decir la verdad. Cuesta años quitarles ese "feo vicio". Y, entre tanto, en este mundo de engaño y disimulo, es fácil confundir su sinceridad con desafío o tozudez.
Tu hijo es buen hermano
Imagínese que su esposa llega un día a casa con un guapo mozo, más joven que usted, y le dice: "Mira, Manolo, este es Luis, mi segundo marido. A partir de ahora viviremos los tres juntos, y seremos muy felices. Espero que sabrás compartir con él tu ordenador y tu máquina de afeitar. Como en la cama de matrimonio no cabemos los tres, tú, que eres el mayor, tendrás ahora una habitación para tí solito. Pero te seguiré queriendo igual". ¿No le parece que estaría "un poquito" celoso? Pues un niño depende de sus padres mucho más que un marido de su esposa, y por tanto la llegada de un competidor representa una amenaza mucho más grande. Amenaza que, aunque a veces abrazan tan fuerte a su hermanito que le dejan sin aire, hay que admitir que los niños se toman con notable ecuanimidad.
Tu hijo no tiene prejuicios
Observe a su hijo en el parque. ¿Alguna vez se ha negado a jugar con otro niño porque es negro, o chino, o gitano, o porque su ropa no es de marca o tiene un cochecito viejo y gastado? ¿Alguna vez le oyó decir "vienen en pateras y nos quitan los columpios a los españoles"? Tardaremos aún muchos años en enseñarles esas y otras lindezas.
Tu hijo es comprensivo
Conozco a una familia con varios hijos. El mayor sufre un retraso mental grave. No habla, no se mueve de su silla. Durante años, tuvo la desagradable costumbre de agarrar del pelo a todo aquél, niño o adulto, que se pusiera a su alcance, y estirar con fuerza. Era conmovedor ver a sus hermanitos, con apenas dos o tres años, quedar atrapados por el pelo, y sin gritar siquiera, con apenas un leve quejido, esperar pacientemente a que un adulto viniera a liberarlos. Una paciencia que no mostraban, ciertamente, con otros niños. Eran claramente capaces de entender que su hermano no era responsable de sus actos.Si se fija, observará estas y muchas otras cualidades en sus hijos. Esfuércese en descubrirlas, anótelas si es preciso, coméntelas con otros familiares, recuérdeselas a su hijo dentro de unos años ("De pequeño eras tan madrugador, siempre te despertabas antes de las seis...") La educación no consiste en corregir vicios, sino en desarrollar virtudes. En potenciarlas con nuestro reconocimiento y con nuestro ejemplo.
La semilla del bien
Observando el comportamiento de niños de uno a tres años en una guardería, unos psicólogos pudieron comprobar que, cuando uno lloraba, los otros espontáneamente acudían a consolarle. Pero aquellos niños que habían sufrido palizas y malos tratos hacían todo lo contrario: reñían y golpeaban al que lloraba. A tan temprana edad, los niños maltratados se peleaban el doble que los otros, y agredían a otros niños sin motivo ni provocación aparente, una violencia gratuita que nunca se observaba en niños criados con cariño. Oirá decir que la delincuencia juvenil o la violencia en las escuelas nacen de la "falta de disciplina", que se hubieran evitado con "una bofetada a tiempo". Eso son tonterías. El problema no es falta de disciplina, sino de cariño y atención, y no hay ningún tiempo "adecuado" para una bofetada. Ofrézcale a su hijo un abrazo a tiempo. Miles de ellos. Es lo que de verdad necesita.
miércoles, 20 de agosto de 2008
Peter Pan

martes, 19 de agosto de 2008
Un alto en el camino
lunes, 18 de agosto de 2008
Pariremos con placer

"¿Qué hace sufrir a la mujer que da a luz?...
La mujer sufre debido a las contracciones...
Unas contracciones que no acaban nunca y que hacen un daño
atroz
¡pero eso son calambres!
Todo lo contrario de las ’contracciones adecuadas’
¿Qué es un calambre?
Una contracción que no cesa,
que se crispa y se niega a soltar su presa
y, por tanto, no ‘afloja su garra’,
para transformarse en su contrario:
la relajación en la que normalmente desemboca.
En otras palabras,
lo que hasta ahora se había tomado por
‘contracciones adecuadas’
eran contracciones altamente patológicas
y de la peor calidad,
¡Qué sorpresa!
¡Qué revelación!
¡Qué revolución en ciernes!"
viernes, 15 de agosto de 2008

miércoles, 13 de agosto de 2008
Te llevo para que me lleves

sábado, 9 de agosto de 2008
Una canción con aroma a memorias....

LUNA LUNERA, CASCABELERA VE Y DILE A MI AMORCITO POR DIOS QUE ME QUIERA.
DILE QUE NO VIVO DE TANTO PADECER, DILE QUE A SU LADO QUISIERA VOLVER.
LUNA LUNERA CASCABELERA VE Y DILE A MI AMORCITO POR DIOS QUE ME QUIERA.
DILE QUE ME MUERO QUE TENGA COMPASIÓN DILE QUE SE APIADE DE MI CORAZÓN.
AY LUNITA REDONDITA QUE LA ESPUMA DE TU LUZ BAÑÓ MI NOCHE AY LUNITA REDONDITA DILE QUE ME HAS VISTO TU LLORAR DE AMOR.
LUNA LUNERA, CASCABELERA VE Y DILE A MI AMORCITO POR DIOS QUE ME QUIERA DILE QUE ME MUERO QUE TENGA COMPASIÓN DILE QUE SE APIADE DE MI CORAZÓN, DILE QUE SE APIADE DE MI CORAZÓN.
miércoles, 6 de agosto de 2008
Frases célebres
El sabio no dice todo lo que piensa, pero siempre piensa todo lo que dice. (Aristóteles)
Es más fácil negar las cosas que enterarse de ellas. (Mariano José de Larra)
Los cobardes son los que se cobijan bajo las normas. (Jean Paul Sartre)
Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas.
(Albert Einstein)
Es propio de hombres de cabezas medianas embestir contra todo aquello que no les cabe en la cabeza. (Antonio Machado)
Los perezosos siempre hablan de lo que piensan hacer, de lo que harán; los que de veras hacen algo no tienen tiempo de hablar ni de lo que hacen. (Goethe)
La violencia es miedo de las ideas de los demás y poca fe en las propias. (Antonio Fraguas Forges)
¿Por qué aguardas con impaciencia las cosas? Si son inútiles para tu vida, inútil es también aguardarlas. Si son necesarias, ellas vendrán y vendrán a tiempo. (Amado Nervo)
lunes, 4 de agosto de 2008
Entrevista a Carlos González
Carlos González: colecho
«Mimar no es malcriar»
Es bueno que los niños duerman en la misma cama que los padres.
Eso es lo que vino a decir el miércoles al CC Sant Oleguer el pediatra barcelonés, partidario del
colecho y autor de «Bésame mucho. Cómo criar a tus hijos con amor», Carlos González Rodríguez, 43.
-El País acaba de publicaba el martes un
artículo muy documentado sobre la
inconveniencia de que los niños duerman en
la misma cama que los padres.
-Lo sé. Está lleno de errores.
-Cuáles.
-Habla de los pediatras Ferber y Lozoff y puedo
asegurarle que Ferber nunca ha estudiado el
co-sleeping o colecho.
-¿Y Lozoff?
-Lozoff sí lo ha investigado y no está en absoluto en contra.
-Dicen que el colecho es norma cultural en algunas civilizaciones.
-En Japón por ejemplo. Lo vemos cada dia en la serie televisiva Shin Chan.
-¿Y duermen mejor los niños japoneses?
-Duermen cuatro veces mejor que los niños americanos de raza blanca.
-¿Cómo se soluciona un problema de sueño infantil?
-Es que el problema de sueño no existe. Si te lo metes en tu cama el niño dueme como un
bendito. El problema sólo existe cuando los padres dicen que existe.
-Pero luego el niño sigue viniendo a la cama de los
mayores.
-¿Y qué? ¿Por qué ha de ser eso un problema?
-Dicen que crea falta de autonomía en el niño.
-El 40% de los niños suecos duermen en la cama de sus
padres y te aseguro que el 40% de los suecos adultos no
sufren falta de autonomía personal. Pero si hasta dicen
que condiciona la talla.
-¿Y no?
-¡Por el amor de Dios! Yo no creo que los suecos sean
bajitos.
-La responsable del sueño del hospital Gregorio
Marañón, Rosa Peraita, hace otra acusación más grave:
«el colecho puede provocar abusos sexuales».
-Otra tontería.
-O sea que no.
-Es como si dijeran que las madres no bañen a sus hijos porque pueden abusar de ellos. Es
absurdo.
-¿Sus hijos durmieron con usted?
-El mayor poquito pobre porque como éramos jóvenes e ignorantes lo pusimos a dormir por
separado y, por supuesto, fue un desastre.
-¿Tiene más?
-Con las dos pequeñas ya no caímos en la trampa, las pusimos en la cama desde el
principio, durmieron la mar de bien y ahora duermen solas. Pero no me gusta hablar de mi
caso personal.
-¿Hasta que edad deben dormir con los padres?
-Hasta que el niño acaba yéndose por sí solo o se deja convencer. Eso pasa a los 3 años, 4,
5...
-¿Le convences con nanas y cuentos?
-Pues sí, pero eso no dura más allá de los 7 años aproximadamente.
-¿El colecho dificulta las relaciones sexuales entre la pareja?
-No porque aunque nuestra cultura asocie mucho cama con sexo, esas dos cosas no tiene
porque ir juntas. El sexo se puede practicar en otros lugares y a otras horas.
-O no.
-Pero es que colecho tampoco significa necesariamente que el niño esté dentro de la
cama, sino también en una cunita al lado o en un colchón al suelo al pie de los padres.
-¿La norma es no dejarles llorar nunca?
-La idea es que los niños nunca lloran para fastidiar. Lloran porque sufren. Y tu, si puedes,
debes aliviar ese sufrimiento.
-Parece lógico.
-Es como si tu llegas a casa y te encuentras a tu mujer llorando desconsoladamente. Será
que le ha pasado algo gordo, ¿no? Intentarás consolarla.
-«Llorar ensancha los pulmones».
-Un tópico extendidísimo. Pero yo jamás he oído a ningún neumólogo recetar el llanto. A
los fumadores les iría muy bien.
-«Este niño sabe arameo».
-Sí y latín. ¿Pero cómo va a fingir el llanto una criatura de seis meses, hombre?
-¿De dónde salen pues esos tópicos?
-Vivimos en una cultura que nos prohibe coger a los niños en brazos, dormirlos en brazos,
meterlos en la cama, acariciarles demasiado, mecerlo, cantarles en la cuna. Nos
prohibimos todo lo agradable.
-Para educarles.
-Pero es que mimar no es malcriar. Son conceptos totalmente distintos.
-O sea que si le da la pataleta histérica en el súper, hemos de comprarle los diez
paquetes de donetes.
-Por supuesto que no. Hay que negarle ciertas cosas, pero se puede hacer con inteligencia,
cariño y distrayendo su atención a otra cosa. Para eso somos mayores que él.
A veces no lo parece...
EL ANTI-ESTIVILL
Los pediatras parece que jueguen a ver
quién publica el libro de más éxito. El
de González es exactamante la antítesis
del método Estivill y su «Duérmete
niño», tan en boga hace pocos años.
«Nuestras contradicciones son
normales, dice González, poque ni él ni
yo hablamos en nombre de la ciencia. Sólo
damos nuestra opinión».
Reconoce que sólo conoce a Estivill de
vista y añade que «no creo que
tengamos que llevarnos mal. Florentino
y Laporta también comen juntos y no
pasa nada».
domingo, 3 de agosto de 2008
Cuando está la luna, sobre el horizonte....
"La única cosa que conocemos de la naturaleza humana es que
cambia."
Oscar WildeUna de las cosas que más nos complicaba a tu padre y a mí, era que "no dormías". Como chiste, el pediatra nos preguntó en una ocasión "cuál era tu happy hour"... yo pensaba ¿qué querrá decir con eso? Y claro, el doctor nos explicó que, al comienzo de sus vidas, los bebés tienen horas fijas en las que se ponen muy inquietos y lloran, lloran, lloran. Y no duermen. Y estas horas son, supuestamente, coincidentes con la hora de dormir. Nosotros contestamos que tú llorabas mucho entre las 9 de la noche y las 3 de la mañana.... non stop!
Cometimos, otra vez, muchos errores. Como darte agua de melissa.... o de apio... o incluso dejarte llorar solo en tu cuna. Suerte que eso sucedió sólo una vez y luego me encontré con la respuesta que andaba buscando: tú necesitabas nada más que amor, teta y colecho. Y aunque durante tus primeros 6 meses dormías en una cunita junto a nuestra cama, ya después te pasaste definitvamente a la cama grande, con nosotros. Debo agradecer infinitamente a tu padre por todo su apoyo incondicional, por su ayuda y su paciencia durante "aquellas noches de desvelo", por su comprensión y por ser él el primero en invitarte a compartir nuestra cama.
Muchas madres en este mundo batallan contra la naturaleza de la evolución de sus pequeños, los tratan de adiestrar para que coman, para que duerman y para que hagan lo que debe hacer todo buen niño: portarse bien. Muchas de esas madres luchan contra sus instintos. Tal como en algún momento luché yo misma. Sin embargo, tu padre y yo aprendimos que mientras más te dejábamos a tus anchas, en vez de "malcriarte" te estábamos "biencriando". Tenerte en brazos o a mi lado mientras te amamantaba (y no cada 4 horas como alguien por ahí me mal aconsejó, si no que cuándo y cuánto tú quisieras), sentarme en el suelo contigo para dejarte explorar, hablarte como si en cualquier momento me fueras a responder, explicarte las cosas de la vida y el mundo, cargarte todo el tiempo en brazos para que vieras el mundo con los mismos ojos que yo, y lo más importante: jamás dejarte solo, llorando.
Tus noches fueron caóticas al principio de tus días, lo sé. Pero pronto se "normalizaron". Luego, en la mitad de tu primer año, despertaste en medio de la noche otra vez. Pensé que era un "retroceso" pero gracias otra vez a las buenas lecturas y a la información respetuosa que obtuve, supe que el sueño a esa edad es circadiano, polifásico e inestable*, es decir, aunque ya distinguías y diferenciabas el día de la noche y asociabas ésta última como el momento para dormir, aún no habías evolucionado hacia las fases de sueño que tenemos los adultos (menos que los bebés) y te ibas a despertar muchas veces y esto era completamente normal.
Una vez que comprendí esto, me relajé y sin darme cuenta llegó un momento en que ya no despertabas más por las noches, abandonando incluso las tomas nocturnas... comenzando de este modo un lento camino hacia un destete natural (bastante doloroso emocionalmente para mí, por cierto) pero que dio fin a una hermosa etapa vivida a plenitud y con el mayor de los respetos.
No eras más que un cachorro humano actuando como cachorro humano. Con tu vulnerabilidad a flor de piel, con tus imperfecciones que te hacían perfecto, con tu sed enorme de amor y leche materna, tu alta demanda de brazos, amor, apoyo y compañía constante día y noche. Hoy, ya casi todo eso se ha ido poco a poco, ya no tomas la teta, te duermes y sueñas toda la noche (valga reconocer que... por fin!) y cada vez menos me pides brazos... cada día que pasa evolucionas increíblemente rápido hacia la niñez, con una independencia que me asombra.
A veces no puedo evitar sentirme un poco abrumada porque estoy perdiendo a mi bebito, te miro y no puedo creer que antes con sólo mirarte conocía tus necesidades y en cambio hoy me las haces saber gracias a tus primeras palabras. Has evolucionado hasta convertirte en un pequeño niño lleno de alegría y ganas de explorar el mundo.
Y yo me muero de miedo por hacerlo bien, como madre. Pero es un miedo excitante, y no puedo esperar para verte crecer.... a tu ritmo. Todo a su tiempo, mi amor, que yo te espero cada minuto del día. Y de la noche.
*Términos aprendidos durante la valiosísima lectura del libro Dormir sin lágrimas, de Rosa Jové.
