Estaba yo sentada leyendo el diario mientras Max iba y venía por la casa. En algún momento se acercó a mí y me pidió una galleta, y me volteé para alcanzar una. Cuando volví a mirarlo estaba pegado mirando fijamente al sillón, que en realidad es un sitial Luis XV no sé cuanto, heredado de la bisabuela Rosa... que tiene como 200 años. El sitial... no la bisabuela...
En fin, le dije Max... toma tu galleta... pero no me miraba, estaba mirando fijamente el sitial. Entonces yo miré también y en realidad no había nada allí, ni siquiera una mosca... De pronto reaccionó y me dijo muy bajito: ".... el caballero...." y yo... qué? "el caballero...mamá.... está ahí... en el sillón...."
Debo confesar que, a mis 31 años, sentí el mismísimo temor que sentí a las 3 años cuando entraba en una habitación oscura. Qué diablos. CASI ME MEO!!!! Porque en el sillón, no había ningún caballero... y mi hijo parecía tan convencido de que ahí SI estaba un caballero sentado, que no me quedó más remedio que tragarme el terror y decirle... "Max... cómo es el caballero?" y me respondió "FEO!" Yo, en medio de mil escalofríos, insistí "Puedes preguntarle cómo se llama?" y el niño, sin ningún reparo, se acercó al sillón y hacía los mismos movimientos que hace una persona que se inclina sobre otra para escuchar un secreto. Me paralizé. Mi hijo veía cosas...
Luego vuelve a mi lado y me dice "las patas!!" yo pensé Zapata? se llamará Zapata?? Y me corrigió "Noooo. L A S P A T A S !!!" entonces le digo qué pasa con las patas? "Que no tene. No tene patas!!" Ay Dios mío, pensé, mi hijo tiene visiones de caballeros horribles mutilados!! Pensé, tal vez este sitial es tan antiguo que algún veterano de guerra sin pies se sentó ahí y murió y ahora mi hijo lo ve!!!! Entonces me dice Max: "Mamá... no tene manos..." a lo que respondí: "Max, estás seguro de que hay alguien ahí?" Y me dice "Chi mamá no lo ves?" Y avanza hacia el sitial y me lo muestra...
Sucede que en el centro del sitial, hay una cabeza de angel, SIN PATAS NI PIES, horrible de feo.
Y el alma me volvió al cuerpo. Mi hijo se fue, sin más, con su galleta... feliz, mientras yo me ataco de la risa al darme cuenta de que la inocencia de mi pequeño fue capaz de derrotar mi contaminada mente.
Y aunque no vea "cosas", es el más especial. :)
2 comentarios:
WAHHHHHHHHH!!! casi me meo leyendo :(
Un saludo para los dos y pronto espero ir para jugar con max :)
Cuidense
Jajaja, buenísima tu narración, es que me imagino todo el momento y suena fantástico.
Reciban un abrazo!
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